Exposiciones
Lo que Mitre leyó de Darwin
Introducción
Al cumplirse este año el bicentenario del nacimiento de Charles Darwin y el sesquicentenario de su libro más famoso, la biblioteca del Museo Mitre no podía estar ajena a la celebración mundial y propone esta muestra dual, es decir, la exhibición física de las piezas en nuestra sala y con la posibilidad de observarlas también a la distancia a través de este sitio virtual.
Propósito de esta exposición
Mostrar los libros escritos por Darwin y que Bartolomé Mitre --su contemporáneo-- leyó y atesoró a raíz del interés que éste poseía en los estudios de la historia natural, especialmente de nuestro continente. No solamente lo demuestran los libros de un viajero y científico como lo fue Darwin, sino por muchos más testimonios que se conservan en su biblioteca. Ejemplo de esto son las maravillosas primeras ediciones de Humboldt y Bonpland, entre otros.
En muchos de estos libros Mitre dejó escrito párrafos que resumían la obra. Un detalle particular es el primer libro escrito por Charles Darwin (que se expone en esta exhibición), publicado en Londres en 1839, y que el argentino evidentemente consiguió tiempo después, ya que en ese año de edición contaba con sólo 18 años.
Existen además otras piezas en el museo relacionadas con Darwin y que se proponen para la muestra. Invitamos a todos los interesados a disfrutarla.
Charles Robert Darwin
Nació el 12 de febrero de 1809, en Schrewsbury, Inglaterra. Tras
estudiar medicina dos años en Edimburgo, ingresó en Cambridge para
estudiar teología. Allí, influenciado por su profesor de botánica, el
Dr. John Henslow, recuperó su interés por las ciencias naturales y por
recomendación de éste se embarcó (1831) en el Beagle como naturalista
de la expedición del capitán Fitz Roy.
Durante ese viaje de cinco años por Sudamérica y las islas del Pacífico
sur, estudió las aguas costeras, midió profundidades e indicó las
grandes corrientes oceánicas. Abandonó el barco para realizar largas
expediciones por tierra durante las cuales pudo reunir gran cantidad de
especímenes, recoger datos y realizar observaciones que más tarde
fueron el fundamento de su teoría de la evolución orgánica. Además,
contempló con asombro la diversidad de la fauna y la flora en función de
los distintos lugares.
Así, pudo comprender que la separación
geográfica y las distintas condiciones de vida eran las causas de que las
poblaciones variaran independientes unas de otras.
A su vuelta al Reino Unido publicó Diario del viaje del Beagle. Poco
después, Darwin se convirtió en una celebridad científica y se ganó el
respeto y amistad de la élite intelectual británica: Lyell, Huxley,
Hooker. El 24 de noviembre de 1859 publicó el Origen de las especies,
obra que se agotó el primer día en que salió a la venta.
Sus libros
posteriores, incluyendo La variación de los animales y las plantas bajo
condiciones de domesticación (1868), El origen del hombre (1871) y La
expresión de las emociones en los animales y en el hombre (1872), fueron
exposiciones detalladas de temas que se habían limitado a pequeñas
secciones del Origen.
Darwin fue incorporado como miembro de la Academia Nacional de
Ciencias en 1878, en reconocimiento de haber sido quien dio sentido a
la interpretación del devenir de los seres vivos y a la enorme
influencia de esas ideas sobre el pensamiento filosófico general, en cuanto a la mutabilidad de las cosas.
Tras su muerte en Down, se le rindió homenaje con el honor de ser
sepultado en la abadía de Westminster.
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