Conservación
En materia de conservación, el cuidado científico del papel (libros y documentos) y de los metales (objetos, medallas, monedas), de los muebles y de la madera, de los textiles, de las fotografías antiguas, se presenta ya como una nueva disciplina cada vez más sofisticada que se suma a la tarea museológica.
Para que la preservación constituya “un elemento activo de la experiencia humana” los jóvenes, sobre todo comienzan a familiarizarse con el uso del microfilm y a comprender por qué no se manipulan más ciertos documentos o cómo deben manejarse con aquellos que aún pueden ser consultados.
Ahora bien, para la preservación de la casa y sus contenidos sobre todo aquellas salas que dan a los patios debemos pensar en que, en algún momento, no muy lejano deben cubrirse los patios con techos de vidrio para poder preservar muebles, cuadros y ambientes en condiciones adecuadas de temperatura y humedad. En la biblioteca y en el archivo funcionan permanentemente los deshumectadores y se controla con una estación meteorológica digital los parámetros de temperatura y humedad relativa, gracias a los aportes de universidades --como la de Harvard--, fundaciones --como Fundación Antorchas y Fundación Bunge y Born-- y la Asociación Amigos del Museo Mitre.
Relación con el medio ambiente físico
La casa museo es hoy totalmente anacrónica con respecto al lugar donde está ubicada. No se respetó el entorno, y se construyó un edificio de treinta y siete pisos y tres subsuelos que le causaron distintos daños. El respeto al entorno no está explícitamente mencionado en la Ley 12.665 si bien otras reglamentaciones lo contemplan. Este es uno de los graves problemas de la preservación de los monumentos históricos.
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